En ocasiones notamos como de repente nuestra piel se ve apagada, tiene rojeces, granitos, está demasiado seca… y lo primero que se nos ocurre es correr hacia la Farmacia o la tienda de productos estéticos más cercana con la idea de hacernos con una crema milagrosa de las que cuestan lo suyo. Sin embargo, lo prioritario en este tipo de situaciones sería poner a nuestra alimentación en cuarentena. ¿Cómo nos hemos estado alimentando últimamente? ¿Comemos bien o los malos hábitos se han apoderado de nuestra rutina diaria y no somos capaces de recordar cuándo fue la última vez que comimos algo sano a conciencia?
La piel se ve por fuera, pero se cuida desde dentro. Los siguientes consejos alimenticios te echarán una mano a la hora de conocerla mejor y mimarla un poquito más.
Vitamina E
La vitamina E es, sobre todo, antioxidante. Neutraliza el daño que producen los radicales libres, que en esta época del año aumentan debido a los rayos solares, y son una de las causas de las denominadas "manchas de envejecimiento". Así que la vitamina E evita el envejecimiento prematuro y muchos otros problemas de la piel.
La encontraremos en aceites vegetales y frutos secos (como la almendra y los pistachos), en el germen de trigo, en el aceite de onagra, en el germen de cereales (también los integrales) y en algunos vegetales de hoja verde.
Alimentos grasos
Su beneficio radica en mantener una piel tersa, un objetivo que muchos persiguen de manera incesante durante los últimos años.
Podemos encontrar ácidos grasos monoinsaturados en el aceite de oliva y en el aguacate. En cuanto a los poliinsaturados, tendremos que acudir, una vez más, a los frutos secos y al pescado, sobre todo el azul (atún, salmón, anchoa…)
Frutas y verduras
En general están cargadas de vitaminas muy beneficiosas para nuestra piel, sin embargo podemos destacar tres de ellas como las aliadas para mejorar nuestra piel, cada una por una propiedad en particular.
- Zanahoria: los famosos betacarotenos hacen que el cuerpo produzca vitamina A y activa la melanina, un cúmulo de procesos que favorecen el proceso de bronceado. De hecho, muchas de las cremas y aceites solares que utilizamos para agilizar este proceso están compuestas de zanahoria y otros vegetales con betacarotenos, así que tomadas de manera oral nos producirán muchos beneficios.
- Espinacas: se trata de un vegetal muy rico en ácido fólico, lo que ayuda a mantener una piel en perfecto estado gracias a sus propiedades creadoras de nuevas células. Pero no solo esto, sino que además contienen unas altas dosis de y mucha fibra que ayuda a depurar nuestro organismo y evita así la acumulación de toxinas.
- Tomates: son otro alimento a destacar, ya que al igual que las zanahorias contienen altas dosis de betacaroteno, aunque el del tomate es un tanto especial, pues un potente antioxidante que protege a las células de la piel de los ataques producidos por los radicales libres y por tanto, del envejecimiento prematuro. El licopeno, que es como se conoce a los flavonoides del tomate, es aconsejable consumirlo a diario, crudo en ensaladas o añadido a salsas, cuando exponemos la piel al sol.
El agua, fundamental
La hidratación, primordial para el aspecto de la piel, se consigue mediante el agua de los alimentos que ingerimos y el agua de bebida
El aliado de aquellos a los que nos cuesta ingerir la cantidad aconsejada de agua en verano (2 litros son 2 litros, al fin y al cabo), son las frutas y verduras. La mayoría de éstas contienen ¡más de un 90 % de agua! Por lo que es importante rodearnos de ellas y aprovechar lo que apetece en veranito una buena tajada de sandía o una ensalada fresca.
Si conseguimos ingerir un mínimo de 1,3 litros de agua, equilibraremos las pérdidas y mantendremos el nivel adecuado de hidratación. De este modo, la piel se mantiene perfectamente hidratada y se eliminan más fácilmente las toxinas que la perjudican.
Chocolate negro
Durante mucho tiempo el chocolate se consideraba un alimento nocivo para el buen estado de la piel. Nada más lejos de la realidad, ya que el chocolate negro contiene altas dosis de flavonoides antioxidantes que solo se encuentran en este alimento y que protegen las células de la piel de los radicales libres del exterior, dotándola de un aspecto sano y fuerte. Eso sí, el chocolate debe ser sin leche y lo más puro posible.